Mujeres

Me intrigan y me gustan las mujeres. Creo lo anterior porque soy inmune a ellas, no pueden herirme en la peor forma que conozco, el desamor. Así que puedo acercarme a verlas de cerca y a lo lejos. Me intrigan y me gustan porque siempre me pregunto si acaso algún día me veré como yo las veo a ellas, hermosas, inteligentes, cambiantes y estables; contundentes. Sólo las extrañas me producen esa fascinación, mis amigas son en las que me reflejo y por lo tanto no me evocan tal intriga. Las mujeres desconocidas, aquellas que me sorprenden por femeninas son las que me deslumbran porque dentro del remolino logran lo trivial. Se  pintan uñas, se ponen crema, huelen a perfume o a talco, si hace calor usan falda, visten telas ligeras, se ponen pulseras o collar, varias usan anillos. Todas están despeinadas por lo que va del día, se dejan libre el cabello. Sudan. Se pintan los ojos, se tatúan la espalda o usan tres piercing. Van comiendo una galleta por la calle.

Yo me siento ajena.

No me pinto las uñas, mis piernas se pegan entre ellas, no uso collares tampoco perfumes o talcos, apenas y me pinto la línea de los ojos y mi maquillaje es mi bloqueador de sol. Pero soy mujer.  ¿Qué es lo que nos vuelve ‘femeninas’?

¿Por qué veo ese ‘femenino’ en ellas y no en mí?

¿Cómo se resuelven?

Me gustan las mujeres porque me gusta imaginar que  ese torbellino a lo lejos, desde afuera, admirada por otros, también soy yo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s