Vida en tren

De chica viajé y dormí una vez en un vagón de tren. No logro discernir el tiempo que duró el trayecto pero recuerdo haber cenado y dormido para despertar en lo que en ese entonces era la ciudad de la abuela.

Nunca más hasta la adolescencia me volví a subir a otro tren.

La segunda vez que puse un pie en un vagón lo hice en otro idioma y me equivoqué pero no representó nada grave más que haber subido una maleta el doble de pesada que yo a un vagón y a una hora equivocada. De chica tampoco frecuentaba los vagones del metro en los que normalmente se transporta buena parte de la adolescencia de las ciudades grandes.

Más bien, mi encuentro con los rieles se limitó desde un sofá a darle fin a la angustiosa vida de Anna Karenina, a ver cómo colgada de los tubos le salían estigmas a Patricia Arquette o a acordarme de cuando niña me estampé en la panza de un señor gordo en un vagón de metro por haberme soltado sin querer de la mano de la abuela.

Pero el salto cuántico lo di de adulta.

***

Mi amigo europeo no entiende por qué le tomo fotos a los rieles

-En México sólo hay autobuses

***

Cremona es una ciudad famosa en el mundo por dos cosas, la industria y la laudería; yo agregaría por su gente larga y blanca y demasiado bien vestida con mirada despectiva de Silvana Mangano.

Cremona es la ciudad donde nació Minna, Cremona es un pueblo a donde va la gente de distintas partes del mundo a aprender a hacer cellos y violines,  Cremona es la Italia norteña que no viene en los libros de idiomas y a la que tampoco le enseñaron a tratar con el turista.

Perderse entre trenes regionales y haberlos tomado todos a tiempo tiene su mérito.

El mérito de aceptar la vergüenza de equivocarse de país por tomar el tren equivocado también es digno de alabarse.

Uno no se gradúa en trenes sino hasta que insiste en preguntar con la lengua a maromas al controlador de boletos el destino final de un tren cachado a última hora tres veces seguidas.

-Friburgo, Alemania. Cierto? (X3)

-La señorita está nerviosa. Le respondió el croata que me llevó de la mano en inglés durante el trayecto de 30 minutos de Basel a Friburgo.

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